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Juan Rodríguez Freyle nació en Santa Fé de Bogotá en 1556 y murió allí mismo en 1640. Hijo de Juan Freyle, soldado de Ursúa, nacido en Alcalá de Hernares, y Doña Catalina Rodríguez. Fue seminarista y clérigo en órdenes menores. Estuvo seis años en España, volvió al nuevo mundo, busco tesoros, se caso, fue soldado y labrador, anduvo metido en pleitos por su tierra que prosiguieron hasta después de su muerte, conoció a Jiménez de Quesada y tuvo como informante a don juan, cacique y señor de Guatavitá, sobrino de aquel que hallaran los conquistadores, cuando arribaron a aquel reino.
El carnero es una crónica histórica y también un breviario de brujería, una antología de cuentos picarescos, una diatriba misógina escrita por un párroco prevolteriano, en una ensimada ciudad de los Andes Sudamericanos llamado Santafé de Bogota. Juan Rodríguez Freyle, muestra como en el agua de los lebrillos podía saberse de las andanzas adulterinas de los maridos descarriados y como un sacerdote homicida de veinte años de rojo la hostia en el momento de la elevación.
Pero la inexhausta maravilla del libro, no reside solo en los prodigios de una cultura mestiza, con sus ancestros indígenas, español y negro, sino en la fuerza que con un lenguaje anacrónico, pero vivo, recrea un mundo en permanente trance de aventura, de fusión y cambio. Al buscar El Dorado, se proseguía la conquista, pero este párroco zumbón entrañable, que participo en tantas aventuras frustradas, terminó por encontrar su tierra de promisión en las páginas de un libro que hoy, tantos siglos después, cobra aun más valor, y parece llenarse de nuevos y vigorosos contenidos imprevistos.
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